LAS NUECES DEL DIABLO
Había una vez un Diablo muy pero muy flojo que se la pasaba todo el día abriendo nueces, que no hacía nada más que solo estar sentado con su silla abriendo todas las nueces que tenía, hasta que un día se cansó de abrir tantas nueces que ya empezaban a dolerle las manos, así que salió de la ciudad. Se encontraba en el parque cuando vio a una anciana, así que le dijo: -Ábreme todas éstas nueces y te juro que te daré mucho dinero. Así que la anciana cayó en la broma del Diablo y comenzó a abrir todas las nueces. Una pareja pasó por ahí y vieron a la anciana hablando sola: -Esa anciana está hablando sola y abriendo nueces. Pero la anciana siguió abriendo nueces hasta que terminó de abrir las primeras bolsas, el diablo tenía otra bolsa de nueces lista, pero dentro de estas nueces no habían semillas sino, diamantes. Cuando la anciana comenzó a abrir las nueces, lo hizo muy rápido, pero no le daba los diamantes al Diablo, se los quedaba ella, guardándolos todos en su bolsa. El diablo al no ver nueces dijo: -Señora, ¿Y mis nueces? la anciana contestó: -Estas no son nueces, son diamantes, lo que tú me prometiste.El Diablo se dio cuenta de que hizo algo sin querer y se fue muy enojado. Regresó a su casa y pensó que no debía prometer nada sin antes ver que todas las nueces estén abiertas. Un día se aburrió de estar en su casa, así que le dijo a sus padres que quería más nueces para comer. Sus padres le contestaron que ya no porque había comido muchas ese día. Pero el Diablo por desobediente, salió en busca de más nueces.
Carlos Eduardo Gómez Aguilar
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